El futuro de la Eurozona y de la Unión Europea

Juan Antonio Falcón Blasco - 03/04/2018

EL FUTURO DE LA EUROZONA, Y DE LA UNIÓN EUROPEA

 


Por Juan Antonio Falcón Blasco, miembro del Consejo Rector del Consejo Aragonés del Movimiento Europeo y miembro del Team Europe de la Comisión Europea.

 
Resultado de imagen de fotos europa unionAhora que Francia y Alemania, al igual que otros países europeos, han dejado atrás sus procesos electorales parece llegada la hora de la verdad. La reforma, tal vez refundación, de Europa ya no puede esperar más.
 
 
Seguramente, asistiremos a un antes y un después en la construcción del ideal europeo. O, quizás, como otras veces, los pasos que sean dados se queden más cortos de lo que sería deseable. Pero de lo que no cabe duda, es de que: ahora o nunca. O se aborda una reestructuración de la Unión Europea seriamente, o el edificio paneuropeo se tambaleará.
 
El avance del proyecto político y social de Europa requiere que el motor y cuarto de máquinas de este tren, sus finanzas, se desbloquee, porque del optimismo surgido con la creación del euro, se pasó al estancamiento conformista de la eurozona.
 

 

 
Últimamente la eurozona ha debido su aparente estabilidad financiera a las mejoras introducidas en las economías de los países periféricos dela Unión Europea. Básicamente a que el crecimiento ha repuntado y a que el desempleo, que persiste alto, está disminuyendo. La duda es si estas mejoras son lo suficientemente sólidas como para garantizar tal estabilidad.
 

 

 
Resultado de imagen de fotos reforma union europeaEl punto débil de la eurozona está en el hecho de que la recuperación depende demasiado de los tipos de interés bajos. Si el endeudamiento aumentara los países deudores de la periferia europea sufrirían. De momento, con la excepción de Grecia, todos los países periféricos tienen superávits de cuenta corriente; es decir, que están pagando su deuda externa. Esto incluye a Italia, que, a pesar de su alta deuda pública, tiene un superávit de cuenta corriente. Y dado que su posición de inversión internacional neta está equilibrada, un aumento de los tipos de interés no sería necesariamente malo para el país.
 
 
 
En el caso de España y Portugal, un aumento de los tipos de interés perjudicaría a estos países debido a que sus deudas externas aún son de tamaño considerable. No obstante, si los aumentos de los tipos de interés se alinean con la aceleración del crecimiento mundial, incluso estos países podrían no estar en peor situación, porque el crecimiento les ayudaría a pagar sus deudas externas.
 

 

 
Pero si la tendencia actual se mantiene algunos años más, la eurozona podría llegar a un punto en el que solamente existan países acreedores, unos con una mejor posición con respecto a activos externos netos (Alemania y los Países Bajos) y otros (los países periféricos de Europa) con una pequeña posición positiva en cuanto a dichos activos externos.
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Este dato es importante a causa de las consecuencias políticas que acarrearía. Para empezar, a diferencia de los sucedido en los años posteriores a la crisis de 2008, los conflictos de intereses dentro de una eurozona de esas características podrían ser mucho menos agresivos que cuando los países acreedores se vieron obligados a rescatar a los deudores; los cuales, a su vez, se sintieron oprimidos por las medidas de austeridad impuestas desde Bruselas. Así, tal situación reduciría el poder relativo de los países acreedores, particularmente Alemania.
 

 

 
Pero incluso tratando de mantener esta percepción de cierto realismo optimista, ello no implica que esta nueva dinámica carezca de riesgos. Porque si los exdeudores (especialmente en el caso de España), frente a la menor presión de los acreedores principales o las primas de riesgo, adoptaran políticas fiscales menos prudentes, su deuda pública seguiría acumulándose. Y, desde luego, en tal caso, la siguiente crisis sería muy diferente de la última.
 
 
Resultado de imagen de fotos reforma union europeaPor tratar de explicarlo sencillamente diremos que cuando comenzó esta última crisis de la eurozona en 2008, los grandes flujos de capital que fluían hacia la periferia de Europa generaron presiones inflacionarias. Con lo cual, además de generar una falsa apariencia de riqueza, los recursos se alejaron de las exportaciones, y los ingresos del Estado parecían ser inagotables (especialmente para ciertos políticos dotados de unos conocimientos de finanzas bastante deficientes). Posteriormente, los flujos de capital frenaron su llegada bruscamente, lo que exigió una inexorable disminución de los salarios y de los precios internos (en relación con el promedio de la eurozona), a fin de reorientar los recursos hacia las exportaciones. Además, como es sabido, en la mayoría de los países, los ingresos del Estado disminuyeron, ya que las actividades domésticas (como la construcción, actividades productivas, y consiguientemente la actividad de los profesionales) se contrajeron mucho más rápido que las exportaciones. La dramática secuela fue que las economías de los países periféricos de Europa cayeron en una profunda recesión, que algunos agravaron al tratar de ocultar la realidad.
 

 

 
Después de una década de luchas, se ha conseguido que la eurozona sea una isla de relativa estabilidad en un mar turbulento. Pero para garantizar que siga así, sus líderes deben recordar una verdad fundamental: ningún problema básicamente doméstico se resolverá con un préstamo o transferencia de recursos provenientes del extranjero.

Pero, en estos momentos, es el turno de que el eje París-Berlín lidere de forma decidida la refundación de una Unión Europea que necesita cambiar de registro. Y lo más perentorio es la reforma, o mejor, la conclusión de la Unión Económica y Monetaria. 
 
Posiblemente la primera víctima de esta puesta al día será el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, con su gran cantidad de reglas fiscales, procedimientos de control y eventuales sanciones por déficits excesivos. También se discute si transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), es decir, el fondo de rescate de la eurozona, en un Fondo Monetario Europeo. Para ello, el modelo propuesto es el del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se ha ganado su reputación al dar soluciones a las consecuencias de las repentinas reversiones de flujo de capital en los diversos países del planeta en dificultades. Pero, ese no es el tipo de crisis que probablemente experimente la eurozona en años venideros, ya que la actual eurozona es menos dependiente de las entradas de flujos de capital.
 
 

Resultado de imagen de fotos reforma union europeaEn lugar de tratar de copiar el FMI, los líderes europeos deberían de centrarse en fortalecer el sistema financiero, de modo que pueda proporcionar una válvula de seguridad para cualquier presión que inevitablemente surja debido a la acumulación de deuda pública excesiva por parte de algunos países de la eurozona. Los expertos son partidarios de que si se produce una nueva crisis, los recursos del MEDE deberían utilizarse para evitar el contagio dentro del sistema financiero de la eurozona, en lugar de otorgar préstamos a países con problemas internos profundamente arraigados.

Lo que sí podemos prever es que la reforma de la eurozona será el pilar que sustente la remodelación de toda la Unión Europea, al margen de si unos Estados miembros forman parte del club del euro y otros no. El futuro de la Unión Europea está en manos del visionario e idealista Emmanuel Macron y de la pragmática Angela Merkel

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