INTERESES DE EUROPA EN IRÁN

15/07/2019

 

 
 
Resultado de imagen de FOTOS UNION EUROPEA IRANPor Juan Antonio Falcón Blasco, miembro del Movimiento Europeo y del Team Europe de la Comisión Europea.
 
Desde que en mayo de 2018 Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear con Irán (Plan de Acción Integral Conjunto -PAIC-) de 2015, las perspectivas para las relaciones económicas entre la Unión Europea (UE) e Irán pasaron de ser prometedoras a estar en peligro. Curiosamente, Europa e Irán empezaron a invertir seriamente en una relación comercial más cercana justo cuando Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear. A partir de entonces, los estadounidenses han retomado sus férreas sanciones económicas. Primeramente, su objetivo fueron las exportaciones de petróleo de Irán como una fuente importante de ingresos del gobierno iraní y, después, la prohibición de realizar transacciones financieras con Teherán. Esto supuso un desafío para la UE, que tenía la intención de utilizar el acuerdo de 2015 como un trampolín para promover la cooperación regional y una relación más amplia con Irán.
 
Los analistas han conjeturado sobre las intenciones del presidente estadounidense Donald Trump respecto a Irán. Unos suponían que buscaba un mejor tratado nuclear que el acuerdo firmado en 2015 del que retiró a los Estados Unidos. Otros presumían que quería acumular suficientes exigencias para que el régimen se viera forzado a ceder, o incluso abdicar. Y algunos otros intuían que estaba preparando el escenario para un cambio de régimen mediante la fuerza militar.
 
Dado que parece que ninguno de los resultados arriba mencionados va a suceder, lo más probable es que el presidente Trump no tenga muy claro el camino a seguir. Es verdad que con el abandono del Plan de Acción Integral Conjunto Trump cumplió una de sus promesas electorales. Sin embargo, lo complicado es que ni él ni sus asesores parecen haber previsto el siguiente paso a tomar después.
Resultado de imagen de FOTOS IRAN ESTADOS UNIDOS 
Pensemos que una constante del enfoque de Trump hacia la definición de su política es su deseo de ganar la aprobación del núcleo duro de seguidores que le votan. Conociendo que también hizo campaña contra los “enredos” de Estados Unidos en el extranjero, es de suponer que esos votantes no quieren que Estados Unidos inicie otra guerra en Oriente Medio. Obviamente, un conflicto bélico con Irán causaría un enorme número de víctimas, y sería más difícil de ganar que las guerras iniciadas por Estados Unidos en Afganistán e Irak.
 
Muy probablemente que Trump no quiera la guerra, sino provocar el máximo de presión sobre el régimen iraní. El problema es que la línea entre estas dos opciones no es nada clara en el Golfo Pérsico. La experiencia pasada muestra que poner el máximo de presión suele crear las condiciones para desencadenar la confrontación militar. Es palpable que, a diferencia de su asesor de seguridad nacional de línea dura, John Bolton, Trump no plantea un cambio de régimen por vías violentas en Irán. Pero sus acciones son similares a las que llevaron al ex Presidente George W. Bush a la guerra de Irak.
 
En cambio, el momento presente resulta mucho más peligroso porque la capacidad de maniobra de Estados Unidos en Oriente Medio es menor que en 2003. Además, el posicionamiento estratégico actual de Irán es mucho más sólido, ya que la guerra de Irak hizo desaparecer a su principal rival en la región. Por otra parte, Irán no iba a estar solo llegada una escalada militar, pues recibiría soporte material y diplomático de Rusia y China.
 
Resultado de imagen de FOTOS IRAN ISRAEL ARABIA SAUDITAEs preciso reconocer que la política exterior de Occidente liderada por Estados Unidos hacia Irán se ha sustentado mayormente en espejismos. Se ha confiado en que las sanciones económicas obligarían al régimen de los ayatolás a cambiar sus políticas y orientaciones, pero no se ha conseguido nada. Si a esto añadimos los errores de Estados Unidos en la región, el resultado es que Irán ha resultado fortalecido. Esto se constata observando que fuerzas militares iraníes y sus organizaciones aliadas se extienden ahora por Irak, Siria y Líbano, llegando hasta el Mediterráneo y la frontera norte de Israel. Y aunque la economía iraní sufre el peso de las sanciones impuestas, no se está hundiendo. Además, su aparato de seguridad tampoco está debilitado.
 
Como reacción a la decisión de Trump de abandonar el PAIC y volver a imponer sanciones, Irán comenzó a reiniciar el enriquecimiento de uranio apto para usos bélicos. Como es lógico, si los iraníes adquieren armas nucleares, se elevaría la probabilidad de una carrera nuclear en la región, y también sería una amenaza para la seguridad de Europa.
 
Fue para prevenir este resultado que los europeos comenzaron las negociaciones con Irán a principios de la década del 2000, después de la invasión estadounidense a Irak. Está quedando claro que, en estos momentos que Trump está revirtiendo los avances logrados en los años de Obama, Europa es demasiado débil para impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
 
Resultado de imagen de FOTOS UNION EUROPEA IRANConviene recordar que, junto a los objetivos de no proliferación nuclear, el PAIC apuntaba a reintegrar a Irán a la comunidad internacional. Los europeos y Obama reconocieron que no había funcionado su estrategia de aislar a Irán, y que otra guerra en la región no era una opción. Al cambiar de rumbo, Trump ha cerrado el único camino que estaba dando resultado para traer una cierta estabilidad a la región.
 
Con el hueco que Estados Unidos está dejando desde que Obama optara por retirarse parcialmente de la región, Irán, Arabia Saudita e Israel están pugnando por imponer su dominio en la zona. Tanto saudíes como israelíes están en alerta máxima por si Irán restaura su programa de armas nucleares. De confirmarse tal hecho, la región se podría abocar a una guerra de imprevisibles consecuencias.
 
Admitamos que Irán ha tenido entidad política y cultural por más de dos mil años y no va a desaparecer. Si no se encuentra un encaje de este país en la región y en el resto del mundo, Oriente Medio continuará en una peligrosa inestabilidad que acrecentará el riesgo de un conflicto bélico. Conflicto bélico que puede llegar a golpear a la propia Europa directamente en cualquiera de las formas que la guerra híbrida está tomando en el mundo actual.
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